lunes, 28 de marzo de 2011

Varcárcel

"Es necesario plantear que los ciudadanos también tengan que asumir parte de estos costes, en el porcentaje que sea."

Qué formas, qué descaro, para sentar precedente de algo que lacera y arruina el principio del estado social, que sienta las bases de la total destrucción de aquello por lo que generaciones enteras han luchado. ¿Es que acaso no hay un sistema contributivo? ¿Es que tenemos que comprar lo que ya es nuestro? Estas son las mieles del absoluto triunfo del Capitalismo: la democracia reducida a una farsa, una compleja y caricaturesca máquina burocrática que solo sirve para darle legitimidad a un puñado de soberbios Tarquinios. Lo que hoy es una comidilla de periodistas y políticos en un desayunastro de esos, mañana se convertirá en ley con todo su vigor cimentado sobre los crueles pilares de un bipardismo civífago, donde da igual lo que el pueblo diga o quiera una vez vaciadas las urnas: ni nos hicieron caso con la guerra, ni nos harán, ninguno de ellos, caso en nada: pues sólo servimos para darle legitimidad a su dictadura de cuervos disfrazados de burócratas.
¿Qué diferencia hay pues con regímenes y políticas de otros tiempos y de otros lugares? ¡Ninguna! Hoy ser ciudadano es menos que ayer, pero aún menos será mañana.